A lo largo de nuestra vida nos cruzamos con un millón de personas.  La mayoría no son más que eso, encuentros fugaces, miradas o casualidades. Pero hay otras muchas que durante más o menos tiempo se quedan…

 Ese alguien, esa persona, a quién conocimos un día y desde ese momento supimos que sería  parte importante de nuestro camino. Con algunas nos equivocamos y se quedaron a mitad, y muchas que quisieron seguir no pudieron pero irán contigo en alguna parte  hasta el final.

 Personas que no llegaron a ser lo que quisimos que fueran y muchas a las que no dejamos formar parte de nuestra vida y a la larga nos alegramos, o nos arrepentimos…

 Personas que en cuanto las ves, sabes que te complicarán la vida y aún así sonríes por dentro y las dejas pasar.

Otras de las que duró más su recuerdo que lo que realmente fueron.

 Aquellas que han estado siempre y a veces no sabes muy bien por qué siguen ahí.        

Te preguntas si de verdad las conoces y en el fondo sabéis que os habéis dado menos de lo que podría compartirse en horas…

Y es que el tiempo es tan relativo, que hay veces que solo hacen falta días para distanciarte de alguien que estuvo siempre y otras, que años de distancia no te separan de quién solo estuvo unos días…

 Y esas otras personas, sin las que no imaginas tu vida. Esas que dos días sin saber de ellas supone que se te encoja el corazón, que te falte algo .Que solo verlas reírse te hace feliz y que sus problemas también te hacen llorar.

Las que te cogen la mano cuando saben que lo que está pasando te pone triste, que aparecen donde y como sea cuando lo necesitas y una mirada es suficiente para saber que pasa. Las que te cuidan,  te miman, las que saben todo de ti y aún así te quieren, las que sabes que darían su vida por ti.

 En definitiva siempre hay ALGUIEN QUE te enseña , te ama , te engaña. Alguien de quién aprender y a quién enseñar, a quién admirar.

Cada persona nos aporta algo, nos hace mejores, o peores.

Al fin y al cabo ponen la guinda al pastel de lo que somos cada uno.