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Hace ya algún tiempo que me dijeron esto y no me pudo gustar más. No pude estar más de acuerdo. Como buena defensora del Karma he podido comprobar a lo largo de los años y a pesar de mi corta edad, que efectivamente no pierde puntada.

El diccionario define el Karma como la energía trascendente que se deriva de los actos, palabras o pensamientos de las personas.

Y así lo creo. El señor Karma lo apunta todo en su libretita. Dicen las malas lenguas que para algunos ha necesitado estanterías llenas de cajas, llenas estas a su vez de libros escritos.

Sin embargo no pierde detalle, nunca. Tanto es así que hasta se pregunta de dónde sacará el tiempo suficiente para ponernos en la situación exacta que nos demuestre, que nos enseñe que aquello que hicimos no estuvo del todo  bien.

No creo en ello como un ojo por ojo, diente por diente sino como un momento, no importa cuando, en el que la vida nos sorprende haciéndonos sentir en primera persona lo que hicimos algún día sentir a alguien.

Entonces se nos enciende la bombillita y como si de una película se tratara comienzan a pasar escenas, imágenes de lo que al fin y al cabo no es más que nuestra propia vida.

Algunas veces solo queremos escuchar ¡Corten! Pero la película continúa y entonces lo vemos claro, en ese momento sabemos justo lo que la vida nos está queriendo enseñar.

Otras muchas lo que vemos nos gusta, nos inquieta y nos llena de satisfacción. Nos damos cuenta que un día, quizás con un gesto insignificante, hicimos mucho bien a alguien. Entonces sonreímos, no tanto por el hecho de saber que ayudamos como por ver un pequeño rayito e esperanza que nos recuerda que la vida, todavía algunas veces, continúa siendo un poquito justa

Al hilo de todo esto me viene a la cabeza una frase que leí el otro día y me hizo pensar:

 “Sé el tipo de persona que te gustaría conocer”

Creo que define en pocas palabras todo lo anterior.

 Así que a vosotros, los malos, os invito a pensar en lo que vendrá, os invito a pensar si os gustaría cruzaros en el camino con alguien como vosotros.

Porque algún día llegará. No importa las vueltas que dé la vida, no importa los años que pasen. Si hacemos daño, si hacemos mal estoy segura o al menos quiero estarlo, de que el señor Karma encontrará el momento para,en su justa medida, hacernos vivir en nuestra propia piel lo que aquella vez o aquellas muchas veces hicimos regular.

Porque como muy bien me dijo alguien aquella vez, a punto de caerse de boca al suelo segundos después de decir algunas pequeñas maldades : “El karma no pierde puntá”