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“Hemos sobrevivido , aunque no sé bien a qué…”  

El secreto de las tortugas, Maldita nerea

He tenido y tengo la suerte de tener esas amigas de las que dan envidia, guapas a rabiar, divertidas, buenas…

De las que saben lo que quieren y luchan por tenerlo, de las que piden perdón y valoran cada detalle. De las que están ahí siempre, incluso cuando ocurren cosas a las que todavía nadie les ha enseñado a enfrentarse, esas cosas que no se aprenden hasta que llegan.

Comenzó todo como un cuento y hoy podrían escribirse libros y libros con nuestras historias. Libros de lo que hace tanto empezamos a vivir juntas.

Con la cuenta del tiempo que ha pasado perdida y deseando que esto no acabe nunca hemos ido completando este pequeño puzle, hemos logrado reunir todas las piezas necesarias para formar lo que hoy somos.

Podemos estar orgullosas de lo que hemos construido a lo largo de todos estos años porque no es fácil llegar hasta donde hemos llegado nosotras.

Las cosas han cambiado, quizás más de lo que nos habría gustado, pero hemos luchado siempre por mantenerlo aunque no haya sido fácil.

No nos vemos tanto como queremos ni compartimos tantas horas como hace años pero al fin y al cabo no es más que otra prueba de que esto es para siempre. Hemos crecido juntas y seguiremos llenando páginas de nuevas historias, riéndonos recordando las viejas como si fuera la primera vez.

Nos hemos secado tantas lágrimas que podrían llenarse diez piscinas olímpicas, hemos compartido más risas que personas hay en el mundo.

Hemos vivido casi de todo y hemos aprendido unas de otras sin dejar nunca de ser nosotras mismas. De una u otra forma nos queremos y sabemos que pase lo que pase esta historia merece ser contada.

Porque sigamos compartiendo la vida, por lo menos veinte años más…