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La historia que os voy a contar comienza hace años en un pueblecito de algún lugar del mundo que me guardo para mí.

Una andaluza y un francés se conocen y surge el amor.

Ninguno puede negar de donde vienen. Ella morenaza y con mucho arte. Él,sin más, el típico francés.

Un año más tarde se reencuentran y durante los seis siguientes mantienen un contacto intermitente con deseos de un nuevo encuentro. Hasta ahí todo medianamente normal.

Cual fue mi sorpresa cuando hace unos meses ella me cuenta ilusionada que por otros asuntos se va a vivir a París y que por fin, tendría lugar el esperadísimo y verdadero reencuentro.

Me dije a mi misma que si esto salía bien volvería a creer en los cuentos de hadas, incluso me pareció una idea preciosa para escribir un libro pasteloso de esos que me encantan.

Pero no fue así, no funcionó. Quizás era predecible, quizás lo habían idealizado. Sea como sea no triunfó el amor. C ´est la vie.

No penséis que pretendo con esto darle una patada al amor. De hecho quizás sea cuando más fuerte creo en él. Pero en mi humilde opinión, y corregidme si me equivoco, el amor es otra cosa.

Amor es que empiece a gustarte el fútbol , son días de películas bajo la misma manta. Dejar que se coman tu última patata frita y no protestar.

Amor es cuando te ilusiona más hacer el regalo que recibirlo,cuando te dicen que estás más guapa sin maquillar. Olerle y sonreír.

Amor es saberlo todo y aún así amar. Son risas y lágrimas pero siempre compartidas.

Es tantas cosas y a la vez  tan simple. Tan difícil y tan sencillo

El amor es lo mejor que te puede pasar. Y cuando pasa,cuando es de verdad no hay película de Disney ni mil citas en París que lo puedan superar.