Hoy, después de tanto escribir para todos, hoy me apetece escribir solo para ti.

No porque crea en estos días que crearon las marcas pero si porque me gusta tomarlo como una excusa para mimarte un poco más a ti. Si, a ti.

A ti, a quién por un extraño motivo quiero mil veces más que allá por el siglo pasado cuando te  conocí. Y no  ese AMOR cariñoso que provoca el paso de los años.

Te quiero aún con más locura que entonces, aún cuando nuestro principio bien fue de locos.

A ti, sin más. Por ser tú. Por haber manejado este barco tantos días de tempestad y haberme convertido en la mejor marinera.

A ti, porque después de tanto tiempo seguimos encontrando primeras veces. Porque tienes el récord en enfadarme pero también en sacarme sonrisas.

¿Sabes? Cuando miro atrás veo que el camino no siempre fue sencillo. A menudo nos hemos empeñado en hacer difícil lo fácil aunque creo que ganan por goleada las veces que hicimos fácil lo difícil.

Sea como sea al final siempre ha pesado lo más importante, tú y yo. Esa mezcla sencilla y complicada que somos nosotros. Esas letras desordenadas, esas risas tontas…

Después de luchar contra viento y marea, después de contra todo pronóstico encontrarnos hoy aquí, quizás más juntos que nunca. Después de haber aprendido tanto, yo de ti y tú de mi. Después de todo lo vivido sé que volvería a elegirte a ti.

A ti, que sacas lo mejor y también lo peor de mi. A ti que en definitiva me haces ser yo. Ese yo que te debe tanto a ti.