Date la vuelta, mírame a los ojos y párate a escuchar.

Sí tú, mujer.

Déjame contarte quién eres en realidad.

Tú, belleza insaciable por dentro y por fuera.

Sonrisa eterna. Ojos brillantes.

Tú, mujer, la del nudo en la garganta para que los que te quieren no te vean llorar.

Deja por un segundo descansar esa cabecita. Date un respiro.

Tú, mujer  licenciada a la fuerza en infinitas carreras por la universidad de tu hogar.

Doctora y enfermera.

Decoradora de interiores. Cocinera con estrella Michelín.

Modista y costurera.

Economista y psicóloga.

Tú, que obtuviste el doctorado en igualdad y superación desde tiempos que no alcanzo a recordar.

Tú, que además de todo ello, y aunque mil veces te cortaran las alas, conseguiste volar. Muy lejos.

Tú, mujer,  la que demostraste al mundo que no hay imposibles.

Date la vuelta y descubre de una vez quién eres.

Tú,  mujer, campeona de esta maratón que es la vida. Carrera de fondo que siempre consigues ganar.