El libro que cambió su vida, sin duda, fue aquel que nunca escribió.

Pasó por la vida a saltos de aquí para allá. Vivió para todos. Menos para él.

Tenía una luz especial. Tenía ese no sé qué que lo hacía brillar.

De noche soñaba despierto con personajes a los que dibujaba en su imaginación.

Improvisaba escenarios, diálogos e historias.

Por las mañanas se imaginaba firmando su libro.

Su vida no fue fácil y sin duda,  la suya, habría sido una historia digna de contar.

Pero ese libro siempre quedó en eso. En lo que nunca fue. En el libro que cambió su vida.