Es media noche. Solo se escucha el ruido de las olas. Huele a mar. Un olor que me sabe por igual a nostalgia y a risas.

Felicia y Tristia pasean cogidas de la mano. Cómplices y enemigas. Conocedoras absolutas de que la suya, como tantas otras, siempre será una relación de vaivenes. Conscientes de que, destinadas a vivir juntas todos los días de su vida, su amor será un imposible.

Saben de sobra que en las batallas no siempre hay un único ganador. Que una terminará muriendo por puro amor a la otra.  Que como en tantas otras historias, no solo en ellas dos estará el éxito de sus días.

Es media noche, huele a mar y estoy contigo.

Es media noche, estoy contigo. Felicia ganó.